Dicen que agoniza, que de a poco van muriendo cada uno de sus órganos. Ya no tiene control de su cuerpo, se queda dormida en los momentos en que requiere más atención. Una crisis crónica se le ha esparcido y ramificado por cada extremidad, al extremo de perder el sentido. ¿Qué sentido tiene tener un universo sin la única Universidad que le iba quedando?
La Upla debe ser la única universidad que se encuentra en una constante crisis... desde el momento en que nos topamos por primera vez de frente con ese olor a lacrimógena impregnada en las paredes, escuchamos en boca de profesores, decanos, rectores, dirigentes, funcionarios que existe una "Crisis"
Eso me ha llevado a pensar maliciosamente que el significado real de la palabra Crisis, al menos en la Upla es: "No sé como explicarlo, no tengo tiempo para hacerme cargo y mejor dejémoslo así"
Según los japoneses y su lógica mercantil, las crisis son oportunidades. Pero ¿qué oportunidad se puede rescatar dentro de la crisis de participación estudiantil en la cual se encuentra la Upla?
El hecho puntual que gatilla la reflexión es el siguiente:
El hecho puntual que gatilla la reflexión es el siguiente:
Jueves 19 de marzo, protesta callejera en las afueras de la Universidad y un grupo de no más de 10 personas vitorea "Que se vaya la Jota" "El pueblo unido, avanza sin partido"
Como ya no tengo un vínculo diario con la U, pregunté quiénes eran los que gritaban esas consignas en contra de los protestantes, "Son los anarcos" respondieron sin dudar.
Allí está a mi parecer el origen y la causa de la crisis de participación. Cada sector político del estudiantado ha caido en un egocentrismo que les ha nublado la vista y ha confundido los enemigos con los amigos.
Ya no es el Estado y su poco compromiso con la educación pública el blanco de las movilizaciones, hoy el objetivo es boicotear cualquier intento de rebelión u organización que sea conducida por tal o cual sector. Ya no buscamos seducir e invitar a participar al estudiante sin militancia, hoy nos preocupa aniquilar a la idea contraria, contradiciendo con esto, el sentido universal y diverso que debiera tener la Universidad.
Pero cuál es la salida/oportunidad a esta crisis. No creo ni pretendo tener una voz profética de redención. Solo me permito esbozar (con cero autoridad) algunas sugerencias que pueden servir (por último) para ser destruidas y cuestionadas de la manera más anárquica posible.
Anarquismo v/s Comunismo, mesa plana v/s federación, rojo y negro v/s rojo...¿Son realmente posiciones irreconciliables? en el caso que así sea, qué sentido tiene combatir o consensuar ideas. El conflicto está mucho más allá de estas domésticas rencillas, el pensamiento es libertario y no se encasilla en verdades pre establecidas, por lo tanto pedir que los estudiantes de filosofía no tengan una posición anárquica frente a la vida sería tan dificil como pedirme objetividad en el análisis. Quienes quieran conducir políticamente la despolitizada Upla, deberán comenzar redactando el génesis, deberán guardar el pasado de gloria que quedará en las vitrinas de los trofeos junto a la moto de carabineros y las fotos de trabajos voluntarios en el sur del país.
Hoy es necesario un re-encuentro, una re-valorización de la Universidad como espacio público, una apropiación de los pasillos, salas, patios ofreciendo una alternativa mucho más atractiva que terminar la calse e ir a dormir, bailar regetón, o encerrarse en el computador. El verdadero desafío es hoy articular redes sin el respaldo de una federación, sin un teléfono libre y accesos ilimitados. El que no exista federación no puede ni debe ser excusa para que no haya una semana mechona de calidad que ofrecer a las nuevas generaciones. Solo de esta forma, redoblando los esfuerzos, y con mucha más creatividad que recursos se podrá erigir la Upla del mañana. Es necesario renovar la carnada y hacer de la Upla un polo magnético que como siempre con mucho más empeño, coraje y decisión renazca de las cenizas cual ave fenix y vuelva a liderar la voz crítica de la región y el país.
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¿Cómo?
Escuchando... ¿Qué quieren realmente los estudiantes? ¿Existe en ellos el conflicto mesa plana v/s federación? ¿Qué esperan de una federación de estudiantes? ¿Qué necesitan? ¿Qué los motiva? ¿Existen los espacios para que ellos desarrollen sus habilidades profesionales de manera alternativa al curriculo académico? ¿votarían en una elección? ¿participarían en un proyecto que les sea atractivo y responda a sus inquietudes?
Por lo tanto la pregunta que surge es: ¿Se ha escuchado de manera efectiva a los estudiantes? En el caso que no sea así, no todo está perdido. Pues por suerte existen rasgos e inquietudes que son comunes en toda la juventud. El afán de servicio y solidaridad es algo que convoca y motiva (aun) a los jóvenes, porqué no pensar entonces en Trabajos Voluntarios donde el objetivo sea convocar a la mayor cantidad de estudiantes a poner en práctica sus habilidades profesionales. Por otra parte el jolgorio y esparcimiento (carrete) sigue convocando, pero por muy románticas que nos parezcan, puede ser que las peñas no sean tan atractivas como antes. ¿Cómo saberlo?
Escuchando.



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