Hoy cumplo 24 años.
Edad compleja según el Rumpy. Me hallo en el limbo entre el luto por la muerte de mis veintitrés años y la alegría del nacimiento de mis veinticuatro.
Qué llevo a cuesta? me cuesta definir lo que hasta ahora no he definido. No encuentro el sentido que debía tener mascar y mascar las ideas antes de escupirlas. Aun no llega el mundo feliz que disparo de la lengua hacia fuera, mis sueños de "ser grande" aun me quedan chicos... me perdí una vida perdido en la perdición de mirar el mundo como lo miran esos locos muertos de hambre que esconden sus frustraciones detrás de un par de palabras.
Soy un poco más complejo de lo que parezco, tímido y vergonzoso (aunque mi disfraz de payaso del kinder haya durado dos décadas). Egocéntrico por oficio más que decisión, enojón, intolerante mal amante, enamoradizo, escurridizo, charlatán sincero, hiperestridente, grandilocuente. Soy un verdadero delincuente, robando ideas a destajo y sin pudor. Catando vinos rancios y hurtando los granos más verdes del racimo de uva negra.
Se me descuadra el círculo de la vida cuando me envuelvo en esas campañas que suelo no llevar al cielo. Dejo por el suelo mi dignidad cuando de amar se trata, trato de dejar las puertas y ventanas abiertas y si las he de cerrar hay más de mil llaves repartidas entre eva y la última.
Así soy a los venticuatro, torpe en emociones racionales, y demasiado racional en lo emocional. Adicto a tres drogas. Dos legales y una amante. Dicen que alguna vez escribí bien, pero como ven la pluma se va gastando. Ando solo y sólo quiero querer a una o unirme firme a la primera que firme un pacto de no agresión, tregua indefinida y amor sin medida.
24 ya...
Como pasa el tiempo...
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