Gonzalo Rojas

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Su pluma tartamuda dejó de tararear.
En las escuelas no se izaron al tope las banderas.
Preguntó un mocoso el porqué de la medida
A lo que el profesor le respondió:
Murió un poeta, ¿no viste La Estrella?
Llegó la noche y el niño levantó la vista
Contó más de sesenta estrellas diferentes
Forzó el ojo identificando cada punta
Ni rastro había de la tragedia.
Profesor mentiroso!, Le gritó a la noche,
NO murió ningún poeta!
Las estrellas no mienten, sólo los mercurios
Así que no me mienta,
NO murió ningún poeta!
A la mañana siguiente el profesor le dio la razón.
La poesía no muere, resucita en otro resto de carbón.


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